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Las preocupaciones por las exportaciones
de México no son todas inducidas por China
Southwest Economy
Noviembre/Diciembre 2004
En los últimos 20 años,
México se ha transformado en una nación
que manufactura para la exportación. Actualmente,
las exportaciones representan el 30 por ciento de su
PIB, que muestra que se elevaron del 10 por ciento de
hace 20 años. La vasta mayoría de las
exportaciones de México consiste de bienes manufacturados
y casi el 90 por ciento de los mismos se envían
hacia los Estados Unidos.
No
obstante, en estos días México parece
estar perdiendo terreno en los mercados estadounidenses.
Su cuota de importaciones de EE.UU. llegó a su
punto pico de 11.5 por ciento en 2001 y desde entonces
ha venido en picada. Mientras tanto, la cuota de China
de importaciones de EE.UU. ha crecido de manera estable
y actualmente supera la de México (Gráfico
1). Para los funcionarios y productores mexicanos,
el avance de China y el descenso de México no
son coincidencia. Las ganancias de China, según
se dice, se están logrando a expensas de México.
México tiene buenas razones
para estar preocupado por China. Ambas naciones hacen
hincapié en las exportaciones de la industria
manufacturera y el sector de exportaciones de China
está creciendo a una velocidad sorprendente.
La relación ‘exportaciones-PIB’ de
China se ha elevado del 2 por ciento al 25 por ciento
desde 1970. Mientras que el PIB de China ha crecido
alrededor de 10 por ciento por año en términos
reales en los últimos 20 años, las exportaciones
han crecido dos veces más rápido. No sólo
es el hecho de que China produce más que nunca
para exportar, sino que su acceso a los mercados estadounidenses
está mejorando. Esto es especialmente válido
en el sector de textiles, en donde las cuotas de ciertos
bienes de China están programadas para vencer
en el 2005.
Otra razón que tiene México
para preocuparse es la abundancia de mano de obra no
especializada que tiene China. Los fabricantes extranjeros
invirtieron en México, en primer lugar, debido
a su ventaja comparativa sobre naciones industrializadas
en sectores de intensa mano de obra.
China parece ser la próxima
parada lógica para algunos de estos fabricantes
y algunos ya han realizado la jugada. No obstante, no
existe un registro oficial de cuántas fábricas
se han trasladado, cuántos empleos se han perdido
en el proceso o cuántos empleos han regresado
cuando China resultó menos ventajosa de lo que
se esperaba.
Sin embargo, la ansiedad de México
con respecto a China es comprensible. Pero ¿se
justifica? ¿Es China el problema? Si China es
la razón del descenso de México en el
mercado estadounidense, las industrias en las que México
está perdiendo terreno deben ser industrias en
las que China está obteniendo ganancias. Los
datos al nivel de la industria deben mostrar alguna
correlación entre las pérdidas de México
y las ganancias de China.
El Gráfico 2 traza los
cambios en la cuota de mercado de México y de
China en productos básicos—con un nivel
de tres dígitos en la Clasificación estándar
de comercio internacional (Standard International Trade
Classification)—que representó más
de $1 mil millones en exportaciones mexicanas hacia
los Estados Unidos en 1999. Por ejemplo, México
proporcionó casi el 70 por ciento de todas las
importaciones que hizo EE.UU. de aparatos de televisión
en 1999. Actualmente, esa cuota de mercado es de aproximadamente
45 por ciento, una pérdida de 25 puntos porcentuales.
Mientras tanto, la cuota de China en aparatos de televisión
se elevó 10 puntos en el mismo período.

¿Qué podemos aprender
del Gráfico 2? Primero, que China está
logrando avances en muchas áreas que son importantes
para México. No obstante, hay una pequeña
correlación entre las ganancias de China y las
pérdidas de México. Existen muchos mercados
en los que China está ganando mucho terreno,
pero México no está perdiendo ni un centímetro.
En tales áreas como las computadoras y la maquinaria
eléctrica, las ganancias de China se están
obteniendo a expensas de otros países.
También hay muchas industrias
en las que China no está obteniendo ninguna ganancia.
Lo que sea que esté sucediéndole a México
en esas áreas, no puede encontrar su explicación
en China. Entre estos productos se encuentran vehículos,
motores y piezas de vehículos, mercancías
agrícolas y productos derivados del petróleo.
Por supuesto, existen industrias
en las que las ganancias de China están asociadas
con las pérdidas de México. Éstos
son sectores en riesgo, entre los que se incluyen aparatos
de televisión y textiles y prendas de vestir,
que tienen varias características en común.
En primer lugar, son sectores que requieren mano de
obra intensiva y no calificada, lo que convierte a China
en lugar atractivo para producirlos. En segundo lugar,
los productos básicos en estos sectores tienden
a tener un alto índice ‘valor-peso’,
lo que hace razonables los costos de transporte.
En tercer lugar, muchos productos
en estas áreas en riesgo están estandarizados
y pueden producirse en masa. Pero a pesar de estos sectores
en los que México está más expuesto
a la competencia china, existe poca correlación
general entre las ganancias de China y las pérdidas
de México.
Esta falta de correlación
obliga a plantearse dos preguntas. Primero, las ganancias
en la cuota de mercado de China tienen que significar
las pérdidas de algunos países.
Si no se trata de México,
¿de qué país son las pérdidas?
Segundo, si la expansión de China no explica
las recientes preocupaciones de México, ¿cuál
es el motivo de las mismas?
Los países que parecen
estar llevando la carga de la competencia de China son
otros exportadores asiáticos. Japón, Corea,
Taiwán, Singapur, Malasia y Tailandia han perdido
cuota de mercado en muchos sectores desde 1999 y las
pérdidas que este grupo de países experimentó
están altamente correlacionadas con las ganancias
de China. Esto es exactamente lo que veríamos
para México si el avance de China estuviera ocurriendo
a expensas de México. Pero lo que explica las
dificultades recientes en materia de exportaciones de
México no es China. Es la dependencia de México
de la actividad manufacturera de EE.UU.
Cuando en el año 2000 comenzó
una gran recesión en la industria manufacturera
de Estados Unidos, ningún otro país se
vio tan golpeado como México. Los bienes intermedios
y de capital constituyen casi el 80 por ciento de las
exportaciones de México. México es un
proveedor clave para el sector de la industria manufacturera
de EE.UU. Por otro lado, China se conserva principalmente
como un exportador de bienes de consumo.
Esto atenuó grandemente
el impacto de la recesión reciente de EE.UU.
en el sector exportador de China y explica extensamente
los diferentes destinos de China y México en
los últimos tres años.
El Gráfico 3 muestra la
sincronía entre la producción industrial
de México y de EE.UU. Muestra claramente que
fue el inicio de la recesión en la industria
manufacturera de EE.UU. en el otoño de 2000 lo
que le puso un alto a la expansión de seis años
que experimentaba México. Ahora que la actividad
manufacturera está levantando cabeza en los Estados
Unidos, la actividad también se está elevando
en México. Y aunque la industria maquiladora
no se ha recuperado del todo desde el golpe que recibió
en 2000, está haciendo su regreso de forma rápida.
De modo que la reciente tendencia
a la baja de México tiene muy poco que ver con
China. De hecho, China debe constituir la menor de las
preocupaciones de México.
Un vistazo rápido a la
evolución a largo plazo del PIB per cápita
real de la nación, muestra que actualmente México
no es más rico de lo que era hace 20 años.
El motivo es simple: México todavía tiene
que encontrar una forma de acumular recursos físicos
y humanos de la forma que lo hacen los países
de crecimiento rápido. Sus logros en materia
de educación continúan demorando claramente
a los de naciones industrializadas. Sus instituciones
no funcionan bien, lo que desalienta la inversión.
Lo que es más: el sistema
fiscal de México recauda pocos ingresos, lo que
hace imposible la inversión necesaria en infraestructura
y educación. Esto es válido, por ejemplo,
en el sector energético, en el que la producción
y distribución están controladas por el
gobierno, según lo manda la constitución.
Para nadie es sorpresa que debido
a la situación fiscal de México, la capacidad
no marcha al mismo paso que la demanda.
La conclusión final es
que China no constituye la explicación para las
dificultades recientes de México, salvo en unas
cuantas áreas específicas. La tendencia
a la baja en las exportaciones mexicanas se deriva primordialmente
de la recesión en la industria manufacturera
reciente de los Estados Unidos. Y dada la lista interminable
de problemas que verdaderamente ejercen presión
en México, China debería ser la última
de las preocupaciones del país.
—Erwan Quintin
Sobre el
autor
Quintin es economista
senior del Departamento de investigaciones
del Federal Reserve Bank of Dallas. |
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