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La incubación del microfinanciamiento: La experiencia del área fronteriza de Texas
Laila Assanie y Raghav Virmani

Southwest Economy
Septiembre/Octubre 2006

La importancia del microfinanciamiento para el desarrollo fue reconocida el 13 de octubre de 2006, con el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a los pioneros de este movimiento: el economista Muhammad Yunus y el Banco Grameen, fundado por él en Bangladesh en 1976.

En muchos de los países en desarrollo, el microfinanciamiento ha tenido éxito como una estrategia contra la pobreza al crear empleos, fomentar estabilidad financiera, mejorar destrezas vocacionales y crear entre las familias de bajos ingresos comunidades capaces de fortalecerse económicamente.

En Bangladesh entre 1991–92 y 1998–99, el microfinanciamiento redujo los índices de pobreza en aproximadamente un 3 por ciento anual para los beneficiarios directos, y produjo reducciones significativas en el nivel de pobreza de las personas que no fueron beneficiarias.[1] En la India occidental, organizaciones como el Banco SEWA hicieron un énfasis adicional en los ahorros. SEWA ha reportado ganancias en ingresos de entre el 12 y el 40 por ciento entre los participantes, las cuales dieron por resultado índices de pobreza reducidos; gastos mayores en alimentos, medicinas y educación; y, en general, un nivel de seguridad financiera mayor.[2]

El éxito obtenido en los países en desarrollo ha inspirado un creciente énfasis en el microfinanciamiento como estrategia económica para el desarrollo en muchas partes de los Estados Unidos, inclusive entre las comunidades colindantes con la frontera entre Texas y México. El enfoque del microfinanciamiento no depende de redes de seguridad social ni de prestaciones de asistencia social, sino de programas orientados hacia el mercado que ofrecen ayuda a los negocios pequeños. El fomento de la independencia económica puede conducir a un aumento en los ingresos, a la auto-suficiencia y al control del futuro económico de las personas.

La idea del microfinanciamiento, concebida por el Banco Grameen de Bangladesh en la década de 1970, supone préstamos comerciales en denominaciones pequeñas a individuos de bajos ingresos que no tienen acceso a las instituciones financieras dominantes, como, por ejemplo, los bancos. Los préstamos oscilan entre menos de $50 en países subdesarrollados y hasta $35,000 en los Estados Unidos.

El microfinanciamiento ofrece servicios predominantemente a microempresas —los más pequeños de los negocios pequeños, empresas con menos de cinco empleados que necesitan un capital inicial de menos de $35,000. En la actualidad, además de los préstamos de microfinanciamiento, la mayoría de las instituciones microfinancieras alrededor del mundo ofrecen a personas de ingresos bajos cuentas de ahorros, financiamiento para viviendas, servicios de transferencia de fondos, préstamos a consumidores, educación financiera y capacitación vocacional.

A pesar de ser un país rico y de contar con servicios financieros complejos, los Estados Unidos tiene millones de hogares de bajos ingresos, compuestos de familias minoritarias e inmigrantes que carecen de acceso a algunos de los servicios bancarios y financieros más básicos. Hay varios factores que contribuyen a la baja participación de estas familias en actividades de la banca dominante.

Primero, las familias de bajos ingresos carecen con frecuencia de los conocimientos financieros necesarios para abrir y mantener cuentas bancarias, o simplemente no confían de los bancos. Se ha demostrado por medio de estudios que las personas sin cuentas bancarias rara vez inician una solicitud de préstamo en los bancos dominantes porque les parece que serán rechazadas.[3]

Segundo, estas personas pueden tener dificultades para mantener los saldos mínimos necesarios para una cuenta de cheques o de ahorros. Los cargos y las multas agravan esta situación y elevan el costo de los servicios de los bancos dominantes hasta ponerlos fuera del alcance de personas que subsisten de un ciclo de pago a otro.

Tercero, muchas personas de ingresos bajos que aspiran a crear una microempresa carecen de un historial crediticio o laboral, y de la documentación adicional necesaria para obtener préstamos bancario.

Vivir al margen de los sectores financieros formales acarrea consecuencias. Los hogares en estas condiciones tienen dificultades para ahorrar, lo cual aumenta su dependencia de créditos a corto plazo con intereses altos y los hace más vulnerables a crisis económicas. Encuentran además obstáculos para la obtención de préstamos. Hay estudios que sugieren que una cuenta bancaria tiene más importancia en el proceso de establecer crédito que el patrimonio neto, el nivel educativo o los ingresos en el hogar.[4] Los hogares sin historial de crédito no tienen acceso a préstamos para consumidores y los microempresarios no tienen acceso a pré stamos comerciales. Sin estos tipos de préstamo, es casi imposible establecer un historial de crédito.

La experiencia de los EE. UU.
Por lo general, el microfinanciamiento no se ha difundido tanto en los Estados Unidos como en las naciones en vías de desarrollo. Según ciertos estimados, los beneficiarios del microfinanciamiento en los Estados Unidos ascienden a unos cientos de miles, comparados con 3 millones en Bangladesh, un país con la mitad del tamaño de los Estados Unidos.

Los bancos y las otras instituciones financieras están posiblemente fuera del alcance de muchos norteamericanos pobres, pero los pobres constituyen una población proporcionalmente mucho menor en los Estados Unidos que en los países en desarrollo. La mayoría de los norteamericanos dependen del sector financiero y no necesitan microfinanciamiento. Las tarjetas de crédito, los préstamos para automóviles y otras formas de financiamiento para consumidores son recursos generalmente al alcance de los norteamericanos promedio.

Los ambientes comerciales en los Estados Unidos son muy diferentes a los de los países en desarrollo. Las microempresas, las cuales constituyen la clientela predominante de los servicios de microfinanciamiento, con frecuencia prosperan en el sector informal. En los Estados Unidos, este sector es pequeño, mientras que domina en los países en desarrollo, donde las leyes laborales y comerciales típicamente no se cumplen. En contraste, la economía de los Estados Unidos está gobernado conforme a un sistema complejo de leyes regulatorias que se hacen cumplir.

Los vendedores ambulantes que trabajan por cuenta propia en Calcuta necesitan solamente carretillas, utensilios y algunos víveres para comenzar a vender comida. Sus homólogos en la ciudad de Nueva York necesitarían obtener licencias, someterse a inspecciones, pagar impuestos y cumplir con otros reglamentos de la ciudad. En ambos casos, los vendedores son microempresarios; pero las exigencias para dar inicio a una pequeña empresa, en recursos tanto humanos como financieros, son considerablemente mayores en Nueva York que en Calcuta. Para muchos norteamericanos pobres con aspiraciones empresariales, esta carga adicional creada por el ambiente regulatorio complejo es una barrera contra el autoempleo.

Hay microempresas de los Estados Unidos que han podido sobrevivir en la economía formal. Estas empresas constituyen casi el 87 por ciento de todos los negocios pero representan solamente del 10 al 15 por ciento del empleo total.[5] Una competencia fuerte de las grandes compañías, las cuales disfrutan de costos de operación bajos y se benefician de economías de escala, es uno de los factores que impide el crecimiento de los negocios pequeños en los Estados Unidos, excepto en mercados de nicho. Wal-Mart puede llevar a la ruina a una tienda pequeña en Indiana, pero es más difícil encontrar una instancia similar en la India.

Las operaciones de microfinanciamiento en los Estados Unidos ofrecen más servicios, por lo cual sus costos administrativos son mayores que los de programas similares en los países en desarrollo. El ejemplo de los vendedores ambulantes en Calcuta y en Nueva York ilustra la necesidad de servicios para el desarrollo empresarial en combinación con el microfinanciamiento.

La mayoría de los programas de microfinanciamiento en los Estados Unidos se han abierto camino mejorando las probabilidades de éxito para negocios pequeños. Además de darles préstamos, les prestan servicios de capacitación técnica, ayuda para su planificación comercial, conocimientos del mercado y educación financiera. Hoy día, casi dos tercios de los programas de microfinanciamiento exigen la asistencia a clases de capacitación comercial antes de poder dar inicio al proceso de obtener un préstamo.[6] La capacitación aumenta los costos de operación para administrar el microfinanciamiento, dando por resultado una necesidad continua de subsidios, filantropía y la reducción de costos.

El microfinanciamiento en la frontera
Región fronteriza de TexasAunque los Estados Unidos ha ido generalmente a la zaga de la mayoría de los países en desarrollo en cuanto al microfinanciamiento y la microempresa, hay ciertas áreas de los Estados Unidos en las que estos esfuerzos han tenido un éxito notable. La frontera entre México y los Estados Unidos es una de ellas.

Para analizar las actividades de microfinanciamiento a lo largo de la frontera, consideremos el informe más reciente de Acción Texas.[7] Sus datos están entre los mejores que se pueden obtener por dos razones: Primero, la organización mantiene registros administrativos detallados; y segundo, es la organización más grande afiliada a Acción USA, la red de micropréstamos más grande de los Estados Unidos. El portafolio de préstamos de Acción Texas ha crecido de $610,000 en 1995 a más de $8 millones en 2005 (dólares nominales), una tasa de crecimiento del 120 por ciento. La tasa de amortización de los préstamos es de cerca del 90 por ciento, considerada alta debido a que la mayoría de los clientes de Acción Texas son principiantes en asuntos de negocios y tienen ingresos bajos o moderados.

Los datos compilados por Acción Texas desde 1994 hasta 2005 revelan que un 34 por ciento de los clientes de Acción eran residentes de la frontera, beneficiarios de un 31 por ciento del número de préstamos procesados y de un 28 por ciento del monto total en dólares. Tomando en consideración que el 12 por ciento de la población del estado reside en la región fronteriza, estas cifras indican una fuerte demanda de servicios de microfinanciamiento a lo largo de la frontera.

Desde el financiamiento de guarderías infantiles hasta panaderías en las comunidades, los préstamos apoyan una amplia gama de empleos en la región fronteriza. (Tabla 1). Siendo los hispanos —muchos de ellos inmigrantes— un 93 por ciento de los beneficiarios de estos préstamos, este grupo constituye su gran mayoría. Los hispanos integran aproximadamente el 80 por ciento de la población fronteriza.

Tabla 1
Préstamos de Acción en la frontera, clasificados por oficio, 1994–2005
Oficio
Préstamos hechos
% de total
 
Oficio
Préstamos hechos
% de total
Choferes (transporte/camiones)
$1,349,098
11.56
  Servicios domésticos/aseo
$89,607
0.77
Alimentos, otro
$1,133,957
9.72
Servicios de impuestos
$88,442
0.76
Mecánicos
$705,597
6.05
Florerías y boutiques
$86,987
0.75
Contratistas
$672,050
5.76
Servicios médicos, clínicas, etc.
$86,139
0.74
Ropa/artículos de vestir
$448,414
3.84
Tapicería de muebles, autos, etc.
$84,700
0.73
Cosméticos
$423,827
3.63
Instalaciones eléctricas
$81,356
0.7
Cuidado diurno de adultos/guarderías infantiles
$414,671
3.55
Clubs, cantinas, pubs, etc.
$71,091
0.61
Consultoría
$408,267
3.5
Importación /exportación
$70,208
0.6
Mensajeros/entregas a domicilio
$313,736
2.69
Ventas/servicios/accesorios para mascotas
$69,035
0.59
Hojalatería/soldadura
$304,131
2.61
Servicios para oficinas
$64,547
0.55
Salones de belleza, peluqerías, manicuristas, etc.
$302,201
2.59
Ventas de hierbas medicinales, vitaminas, etc.
$61,763
0.53
Ventas de vehículos/accesorios
$284,989
2.44
Muebles
$56,249
0.48
Artículos para el hogar
$281,834
2.41
Música
$44,197
0.38
Imprenta/fotocopiado
$270,343
2.32
Ventas en mercados de pulgas
$41,532
0.36
Tiendas de víveres/minimercados/gasolineras
$262,843
2.25
Fotografía
$37,874
0.32
Artes y artesanías
$258,360
2.21
Panadería
$29,852
0.26
Joyería
$236,537
2.03
Información
$28,681
0.25
Alimentos preparados en restaurantes
$215,607
1.85
Lavadoras a presión
$24,821
0.21
Ventas/distribución al por mayor
$204,488
1.75
Esculturas
$24,518
0.21
Jardinería ornamental/mantenimiento
$199,141
1.71
Publicidad
$21,912
0.19
Piezas de autos/depósitos de chatarra
$146,790
1.26
Almacenes de videos
$21,413
0.18
Bienes raíces
$118,869
1.02
Revistas, folletos, etc.
$18,807
0.16
Sastrería y arreglos de ropa
$105,037
0.9
Reparación de electrodomésticos
$11,813
0.1
Entretenimiento
$104,717
0.9
Taxidermia
$9,358
0.08
Servicios de calefacción/aire acondicionado
$100,021
0.86
Máquinas expendedoras
$5,278
0.05
Cercos, carpintería, etc.
$98,363
0.84
Otros
$895,737
7.68
Consultorios médicos
$90,995
0.78
 
Comunicaciones/equipos
$89,900
0.77
Total de préstamos
$11,670,698
FUENTES: Acción Texas; TXP Inc.

Los préstamos otorgados por Acción Texas han tenido un impacto positivo sobre la economía de la frontera. Acción Texas estima que entre 1994 y 2005, su volumen de $11.7 millones en micropréstamos generaron cerca de $19 millones en ingresos por ventas y gastos domésticos, casi $6 millones en ingresos adicionales y 244 empleos nuevos (Tabla 2).

Tabla 2
Impacto de los préstamos de Acción Texas, 1994–2005
 
Total de clientes
Total de préstamos
Monto total
Monto medio prestado
Actividad económica nueva
Ingresos nuevos
Empleos nuevos
Ingresos fiscales nuevos
Total en la frontera
1,476
2,167
$11,670,698
$5,386
$18,793,296
$5,914,384
244
$1,165,214
Total en Texas
4,400
6,966
$41,635,810
$5,977
$77,498,915
$24,774,871
982
$4,512,655
La frontera como % de Texas
34
31
28
90
24
24
25
26
FUENTES: Acción Texas; TXP Inc.

La amplia gama de ocupaciones cubiertas por los préstamos fronterizos de Acción se hace evidente en la creación de empleos nuevos sobre una sección transversal de industrias similarmente diversas (Gráfica 1). Acción Texas observa que, además de beneficiar a la comunidad, estos micropréstamos aumentaron en más de $1 millón las arcas fiscales del estado y de las comunidades locales.

 

Empleos creados por los préstamos fronterizos de Acción, 1994–2005

Ya sea en la frontera entre Texas y México o en Bangladesh, el objetivo clave de cualquier programa de microfinanciamiento es contribuir al desarrollo económico mediante ayuda ofrecida a los trabajadores pobres para mejorar las condiciones de su vida. Existe evidencia que sugiere que el microfinanciamiento ha hecho este papel de importancia vital al facilitar la actividad empresarial en la frontera de Texas (ver el cuadro titulado “Éxitos fronterizos”). Las investigaciones respaldan la importancia que el microfinanciamiento en el área de la frontera tiene para el crecimiento de las microempresas y la autosuficiencia económica de los trabajadores pobres.[8]

El estímulo empresarial. La creación de negocios nuevos a lo largo de la frontera entre Texas y México ha aumentado a un ritmo rápido en los últimos años. Conforme al censo económico de la región, el número de microempresas de una sola persona aumentó en un 113 por ciento entre 1992 y 2002. En contraste, estas microempresas crecieron en un 32 por ciento en Texas y en un 25 por ciento en los Estados Unidos (Tabla 3).

Tabla 3
El crecimiento sano de empleos independientes
 
Número
Ventas (en miles)
 
 
1992
2002
Cambio porcentual
1992
2002
Cambio porcentual
Frontera
50,909
108,201
113
 
$1,780,530
$3,813,050
114
 
Texas
1,050,584
1,388,284
32
 
$38,590,973
$62,846,543
63
 
Estados Unidos
14,118,184
17,646,062
25
 
$534,630,792
$770,032,328
44
 
NOTAS: Las ventas se expresan en dólares de 2002. Los datos de la frontera son el total de las cuatro Áreas Metropolitanas Estadísticas fronterizas (Brownsville, El Paso, Laredo y McAllen).
FUENTE: Buró del Censo de los Estados Unidos, Censo Económico.

Los negocios de una sola persona representan casi el 80 por ciento de todos los establecimientos en la región fronteriza, un porcentaje mayor que el promedio nacional del 72 por ciento. Durante el mismo período, las microempresas de la región fronteriza aumentaron sus ingresos, después de un ajuste por inflación, en un 114 por ciento, excediendo con creces el aumento en Texas del 63 por ciento y el aumento nacional del 44 por ciento.

La comunidad hispana ofrece otro indicador del crecimiento robusto de la microempresa en la frontera de Texas. Entre 1997 y 2002, el crecimiento en un 44 por ciento del número de propietarios de negocios hispanos de la región fronteriza sobrepasó el aumento en un 33 por ciento del estado. Durante el mismo período de cinco años, la población hispana aumentó en aproximadamente un 17 por ciento. Es evidente que un número cada vez mayor de hispanos está participando en actividades empresariales en la frontera de Texas.[9]

Además de los negocios oficialmente inscritos, la región alberga a numerosas microempresas informales con operaciones en efectivo, cuyo número probablemente ha crecido con rapidez pero no aparecen en las estadísticas oficiales. En efecto, hay estudios que indican que un cuarto de la actividad generadora de ingresos en las colonias fronterizas de Texas ocurre en el sector económico informal.[10]

¿Por qué la frontera de Texas?La frontera de Texas es un área propicia para el microfinanciamiento y para el autoempleo. Aunque esta región enfrenta los desafíos de ingresos bajos y un alto índice de pobreza, es también una región dinámica y en rápido crecimiento. La cifra de ingresos per cápita de los condados en la frontera de Texas fue de $18,636 en 2004, substancialmente por debajo de la de Texas, que fue de $30,732; y de la nacional, que fue de $33,050 (Gráfica 2). Además, en 2003 el índice de pobreza del 27.4 en la región fue significativamente más alto que el del estado, donde era de un 16.2 por ciento, y del nacional, donde era de un 12.5 por ciento.

La cifra de ingresos per cápita en la frontera es inferior a la de Texas y a la de los EE.UU.

La pobreza, combinada con la porción de inmigrantes ya alta y en crecimiento, ha dado por resultado un número desproporcionalmente grande de hogares fronterizos sin acceso a instituciones financieras. A pesar de la gran esfera de influencia de los bancos de los Estados Unidos, muchas personas de ingresos bajos, especialmente los residentes de áreas remotas como las colonias, no reciben todavía los servicios de las instituciones financieras dominantes. Además, muchos residentes de la frontera son inmigrantes, quienes con frecuencia desconfían de los bancos. La desconfianza puede emanar de malas experiencias —como, por ejemplo, retiros masivos de fondos por pánico económico, devaluaciones y otras crisis financieras— ocurridas con instituciones bancarias dominantes en su propio país.[11]

Los residentes de la frontera confrontan también altas tasas de desempleo, subempleo y niveles generalmente bajos de recursos humanos, derivados de la falta de educación. Tales factores pueden desanimarlos en la búsqueda de oportunidades en el mercado formal de empleos, orientándolos hacia la microempresa. En efecto, tanto los inmigrantes mexicanos como las personas de raza blanca no hispanas demuestran una tendencia mayor hacia el autoempleo que estos mismos grupos sociales en otras partes del interior de los Estados Unidos.[12] Hay estudios que sugieren también que es más probable que los inmigrantes menos educados emprendan el autoempleo que sus homólogos mejor educados, probablemente porque éstos tienen a su alcance opciones de empleos más lucrativos en el mercado formal de empleos.[13]

El aumento en empleos en la frontera sobrepasa el de Texas y el de los EE.UU.

Aunque los desafíos son grandes en la frontera, las oportunidades también lo son. Debido a que la frontera de Texas con México constituye la intersección de las economías de Texas y de México, el área tiene un alto índice de crecimiento en su población —debido principalmente a la inmigración— y una actividad económica fronteriza en expansión, donde las ventas al por menor a los compradores mexicanos generan millones de dólares en ingresos anualmente. Este crecimiento, acelerado por la adopción en 1994 del Tratado de Libre Comercio de la América del Norte (NAFTA), ha creado oportunidades para las microempresas, especialmente en el comercio al por menor. Estas características podrían explicar, en parte, por qué el crecimiento de empleos del 2.4 por ciento anualmente entre 1994 y 2005 en la región fronteriza sobrepasó al promedio nacional del 1.5 por ciento (Gráfica 3).

La alta proporción de inmigrantes a lo largo de la frontera ha dado lugar también al crecimiento de la microempresa por varias razones.

Primero, muchos de los inmigrantes de bajos ingresos carecen de una documentación adecuada, lo cual fomenta un sector económico informal donde las microempresas basadas en transacciones en efectivo prosperan. Como ha sido demostrado por el mundo en vías de desarrollo, la presencia de un sector económico informal grande favorece la necesidad del microfinanciamiento.

Segundo, la proximidad de México convierte a la frontera en un buen ejemplo de una comunidad étnicamente concentrada que establece mercados de nicho con mercancías étnicas, y oportunidades para trabajar con empleadores que han tenido experiencias similares y aprender de ellos.[14] Estos mercados de nicho establecidos fomentan el autoempleo, quizás porque los empresarios poseen una ventaja, en comparación con aquellas personas fuera de la comunidad étnica, en la provisión de artículos y servicios a otros miembros de sus grupos.

Tercero, los inmigrantes que trabajan por cuenta propia descubren que las microempresas son importantes para aumentar sus ingresos familiares, obtener el control de sus finanzas, y reducir su dependencia de las estructuras de apoyo social o los programas de asistencia pública. Por ejemplo, un estudio realizado por el Aspen Institute encontró que la dependencia de prestaciones sociales del gobierno entre los microempresarios que participaron en programas para el desarrollo de microempresas se redujo del 24 por ciento al 17 por ciento durante un período de cinco años, con una reducción en las prestaciones recibidas de $1,460 a $939.[15]

Por último, los inmigrantes de países con índices altos de autoempleo, tales como México, tienen generalmente una mayor probabilidad de dedicarse a actividades similares en los Estados Unidos.[16] Los inmigrantes quizás se apegan a creencias culturales sostenidas desde hace mucho tiempo en el sentido de que el empleo independiente es una mejor manera de ganarse la vida. Las mujeres, particularmente, pueden encontrar en la actividad empresarial la manera más flexible de equilibrar el trabajo y la familia.

La promesa de la frontera
Mientras que el mundo en vías de desarrollo está listo para el microfinanciamiento, la estructura económica y las características de la fuerza laboral en los Estados Unidos dificultan el éxito del microfinanciamiento. La frontera entre Texas y México, sin embargo, abarca la necesidad del microfinanciamiento y las ventajas económicas, culturales y geográficas que lo favorecen. La región ofrece un mercado creciente para la empresa pequeña y para el financiamiento en pequeña escala.

El microfinanciamiento tiene el potencial de mejorar los estándares de vida y la educación económica para hacer avanzar a los pobres, y a las personas económicamente desamparadas, desempleadas y marginadas hacia la economía dominante. A pesar de su enfoque minimalista, el microfinanciamiento puede hacer un papel significativo en el desarrollo económico y complementar los esfuerzos en mayor escala por fomentar la educación, el desarrollo de la infraestructura y la inversión comercial en la región de la frontera entre Texas y México.

Éxitos fronterizas

Cómo encontrar la manera de ahorrar
Cuando Sara Rangel necesitaba dinero para pagar los impuestos sobre la propiedad en su negocio de arrendar esmóquines, acudió a Acción Texas. Acción le prestó $5,000 para cubrir sus necesidades inmediatas; y ella, después de pagar puntualmente el primer préstamo, fue elegible para recibir otro préstamo para aumentar las existencias de su negocio.

Acción Texas ayudó a Rangel a través de dos entidades: The Border Lending and Savings Initiative (la Iniciativa Fronteriza de Créditos y Ahorros), y The Individual Development Account (IDA) Match Savings Program , el Programa de Igualar Ahorros en Cuentas de Desarrollo Individuales), esta segunda entidad creada con una subvención inicial de $250,000 del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano.

Se establecieron asociaciones colaborativas con bancos locales para mantener estas cuentas IDA, las cuales permiten que un/a cliente designe dinero para sus ahorros durante dos años. Luego, el/la cliente recibe el doble de los ahorros realizados —debido al programa de contribuciones dólar por dólar— más los intereses devengados sobre los fondos. Desde el otorgamiento de su segundo préstamo, Rangel ha ahorrado $400 por mes en su cuenta IDA, y tiene planes para utilizar estos ahorros acumulados para expandir su negocio.

“Colonias Success Stories,”
Department of Housing and Urban Development,
www.hud.gov/local/tx/library/archives/2003-07-21.cfm.

El comienzo de un negocio de tamales
Como ejemplo del éxito de una microempresa obtenido a través de la cooperación de entidades públicas, privadas y sin fines de lucro, la Universidad de Texas en Brownsville (UTB) colaboró con Ozanam, el refugio para personas desamparadas, para convertir un centro de reintegración social en un servicio local de comida.

Después de años de servicio como refugio temporal, Ozanam decidió que el desarrollo de un negocio era la única manera sostenible de ayudar a su clientela de desamparados. Ozanam estableció una colaboración con UTB, institución que había ofrecido ayuda a proyectos de microempresas desde hacía tiempo, y las dos entidades concibieron un modelo comercial para una empresa que produciría tamales con bajo contenido de carbohidratos.

Con una pequeña base de clientes en el área y con recursos limitados para la publicidad, UTB se percató de que Ozanam necesitaba una estrategia de mercadotecnia sui géneris. El esfuerzo tripartita cristalizó cuando UTB, actuando como la entidad organizadora del desarrollo de la microempresa, persuadió al Wal-Mart de la localidad para que aceptara semanalmente en sus predios, pero fuera de sus edificios, los kioscos de tamalas de Ozanam, junto con otros productos de microempresarios locales.

No fue difícil cumplir con la política de Wal-Mart, una empresa gigante del comercio al por menor, en el sentido de que una organización sin fines de lucro fuera la beneficiaria primaria de tales arreglos, porque los ingresos del kiosco se destinaban a las operaciones del refugio de Ozanam para personas desamparadas.

Por medio de este proceso, la microempresa de tamales patrocinada por Ozanam desarrolló un modelo empresarial sólido con la asesoría y la ayuda de UTB y estableció un contacto de valor inestimable con una extensa base de clientes a través de la alianza entre UTB y Wal-Mart.

Actualmente, debido a su viabilidad comercial, la microempresa de tamales está lista para ampliar sus operaciones. Para ello, recibirá financiamiento disponible debido a la afiliación de UTB con organizaciones de microfinanciamiento locales, al igual que sugerencias prácticas sobre asuntos financieros básicos de organizaciones como The Consumer Credit Counseling Service (El Servicio Asesor en Materia de Créditos para Consumidores).

“Strategic Partnership in the Face of Scarce Resources:
Social and Microenterprise Development at the U.S.–Mexico Border,”
por Bill McElnea, The William Davidson Institute
en la Universidad de Michigan,
enero de 2006

Sobre los autores

Assanie es economista asistente y Virmani es analista en economía del Departamento de Investigaciones del Banco de la Reserva Federal de Dallas.

Notas

Los autores desean expresar su agradecimiento a Pia Orrenius, Mine Yücel, Steve Brown y Rick Alm por sus valiosos comentarios y sugerencias. Trevor Dunlap ofreció excelentes servicios de ayuda en la investigación.

  1. “Measuring the Impact of Microfinance: Taking Stock of What We Know”, por Nathanael Goldberg, Grameen Foundation, 2005.
  2. “An Assessment of the Impact of SEWA Bank in India: Baseline Findings”, por Martha Chen y Donald Snodgrass, Assessing the Impacts of Microenterprise Services (AIMS) Project, USAID Office of Microenterprise Development, agosto de 1999.
  3. “Latina Microenterprise and the U.S.–Mexico Border Economy”, por Barbara J. Robles, en The Estey Center Journal of International Law and Trade Policy , vol. 3, no. 2, 2002, pp. 307–27.
  4. “Banking the Poor: Policies to Bring Low-Income Americans into the Financial Mainstream”, por Michael Barr, The Brookings Institution, 2004.
  5. Association of Enterprise Opportunity, 2003, con datos sobre Non-Employer Statistics, del Census Bureau; y sobre County Business Patterns, del Commerce Department.
  6. Replicating Microfinance in the United States , por James Carr y Zhong Yi Tong, eds., Woodrow Wilson Center Press, Washington , D.C. , 2002, p. 240.
  7. “Economic and Community Impact of Acción Texas, 1994–2005”, por Acción Texas y TXP Inc., julio de 2006.
  8. Robles (2002).
  9. Existe evidencia que las empresas cuyos propietarios son hispanos, particularmente empresas de mujeres hispanas, crecieron con mayor rapidez a lo largo de la frontera de los Estados Unidos con México que en el resto de los Estados Unidos. Ver “Emergent Entrepreneurs: Latina-Owned Businesses in the Borderlands”, por Barbara Robles, en Texas Business Review , octubre de 2004.
  10. Ver “Partnership Focus: The El Paso Collaborative—Partnering to Build Assets”, http://www.cdpn.org/resources/publications.asp#memberpapers.
  11. “Asset Building in Latino Communities,” en Cascade, una publicación del Banco de la Reserva Federal de Philadelphia, primavera, 2006; “Financial Access for Immigrants: Lessons from Diverse Perspectives”, por Anna Paulson, Audrey Singer, Robin Newberger y Jeremy Smith, el Banco de la Reserva Federal de Chicago y The Brookings Institution, mayo de 2006.
  12. “Mexican Immigrant Self-Employment along the U.S.–Mexico Border: An Analysis of 2000 Census Data”, por Marie Mora y Alberto Davila, Social Science Quarterly, vol. 87, marzo de 2006, pp. 91–109.
  13. “Self-Employed Immigrants: An Analysis of Recent Data”, por Maude Toussaint-Comeau, en Fed Letter , una publicación del Banco de la Reserva Federal de Chicago, abril de 2005; “The Earnings of Self- Employed Mexican Americans along the U.S.–Mexico Border”, por Chrystell Flota y Marie Mora, Annals of Regional Science , vol. 35, no. 3, 2001, pp. 483–99.
  14. Robles (2002), Toussaint-Comeau (2005), y Flota y Mora (2001).
  15. “SELP Longitudinal Survey of Microentrepreneurs”, The Aspen Institute, abril de1998.
  16. Flota y Mora (2001).
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