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El NAFTA, la desviación del comercio y el auge y la caída de los textiles y las prendas de vestir de México
William C. Gruben

Southwest Economy
Septiembre/Octubre 2006

Gráfica 1: Los empleos en las maquiladoras mexicanas de textiles y prendas de vestir se desplomanDe la cuarta a la quinta parte de los trabajadores de las maquiladoras mexicanas, que suman más de un millón, producían hace algún tiempo textiles y prendas de vestir, muchos de ellos en fábricas cerca de la frontera con EE.UU. El empleo llegó a su punto más alto con casi 300.000 trabajadores a principios de 2001. Desde entonces, los despidos temporales generalizados han rebajado drásticamente los trabajos. Para diciembre de 2005, habían caído a 174.000, un descenso del 41 por ciento en cinco aņos (Gráfica 1).

La reducción masiva de personal por parte de la industria ha suscitado gran preocupación de ambos lados de la frontera, y hay nerviosismo acerca de la competencia china invencible y la cercana desaparición de las operaciones mexicanas de las prendas de vestir. Con todo, la situación no es tan desalentadora.

La industria mexicana de textiles y prendas de vestir no va a desaparecer, aunque se ha achicado en respuesta a las realidades del mercado relacionadas con los cambios de las políticas del comercio. Lo que ha sucedido refleja una faceta de la liberalización comercial poco entendida por el público en general: la desviación del comercio. El término, acuñado por el economista Jacob Viner, describe cómo las políticas arancelarias discriminatorias pueden socavar los beneficios del libre comercio, llevando a la asignación ineficaz de recursos y costos más altos para los consumidores.[1]

Por ejemplo, antes de unirse a la Unión Europea, la Gran Bretaña importaba la mayoría de su carne de cordero de Nueva Zelanda, el productor menos costoso. La adopción de los aranceles comunes de la UE llevó a que la carne de cordero de Nueva Zelanda fuera más costosa en la Gran Bretaña, lo que abrió la puerta a los productores de los países miembros, en particular a los franceses. Para las naciones exportadoras, la desviación del comercio puede llevar a aumentos y descensos marcados en las ventas-lo cual ha ocurrido con los textiles y las prendas de vestir de México.

Cuando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte entró en vigencia en 1994, sus partidarios pusieron énfasis en la eficacia del pacto y sus efectos sobre el desarrollo. Sus argumentos se basaban en los hallazgos de economistas fallecidos hace mucho cuyos escritos parecen tener validez todavía. Adam Smith, David Ricardo y otros habían mostrado que el aumento del comercio internacional permitiría que las economías dirigieran sus recursos hacia aquello que producían de modo relativamente eficiente, exportando lo que no consumían en casa e importando lo que sus socios comerciales podían producir más efectivamente. La eficiencia mundial aumentaría. Los productos serían menos costosos. Todos se beneficiarían.

Para lograr estas ganancias comerciales mutuas se requiere un mundo en que todas las economías estén abiertas y cada nación trate a las demás con equidad. Aunque que los tratados de libre comercio regionales como el NAFTA efectivamente bajan los precios para sus miembros, difieren bastante del libre comercio universal.

Por su propia naturaleza, los acuerdos regionales bajan los aranceles y las cargas reglamentarias para sus miembros, dándoles una ventaja sobre los no miembros. La desviación del comercio ocurre cuando estos acuerdos de comercio preferencial estimulan las importaciones de más alto costo de los países miembros para reemplazar las importaciones de más bajo costo de los no miembros.

Donde existe la desviación del comercio, la teoría económica sugiere que todas las cosas buenas llegarán a su fin-por lo menos para quienes se han beneficiado de las preferencias comerciales. Al aumentar las importaciones de una industria bajo un convenio de comercio regional, la resistencia a los mercados abiertos disminuye. A la misma vez, aquellos que son excluidos del acuerdo preferencial presionan para recibir los mismos beneficios. Cada vez más y más países están recibiendo tales convenios. Este resultado sugiere que un poco de apertura comercial puede llevar a mucha.

Cuando los países importadores extienden los beneficios de comercio preferencial a más naciones, el auge de la desviación original puede estar seguido de una caída en la medida en que surgen nuevos patrones de comercio y el productor mundial de los costos bajos recupera su ventaja. Tal vez esto no ocurra siempre, pero es exactamente lo que sucedió con los textiles y las prendas de vestir en México. Con la erosión de la ventaja de México debido al NAFTA, China aumentó sus ventas a EE.UU. México perdió participación en el mercado-y como resultado, el empleo en las maquiladoras de textiles y prendas de vestir ha disminuido.

La experiencia de México
La comparación de las tendencias en las importaciones estadounidenses de prendas de vestir de México, China y los países que finalmente formaron parte del Acuerdo de Libre Comercio República Dominicana-Centro América sugiere que la desviación del comercio estuvo detrás del ciclo de auge y caída en las maquiladoras mexicanas de textiles y prendas de vestir.

Gráfica 2: China gana al tranquilizarse la desviación del comercio

A principios de la década de 1990, China superó a México en la exportación de prendas de vestir a EE.UU. (Gráfica 2). El desplazamiento hacia México comenzó al firmar el NAFTA en 1993 y aceleró con su aplicación en 1994.

Bajo el NAFTA, las prendas de vestir mexicanas entran a los Estados Unidos libres de impuestos, siempre que todos sus componentes, del hilo en adelante, sean hechos en los Estados Unidos, Canadá o México. Esta disposición se incluyó en el acuerdo para beneficiar no solamente a los fabricantes mexicanos de las prendas de vestir sino también a las compañías estadounidenses de los textiles y las fibras.

Cuando el NAFTA bajó las barreras estadounidenses, los productores mexicanos pudieron competir en el enorme mercado al norte de la frontera, aun cuando otros países podían producir textiles y prendas de vestir menos costosos. Para fines de la década de 1990, México estaba logrando participación en el mercado tan rápidamente en comparación con China que brevemente llegó a ser el proveedor número uno de prendas de vestir a EE.UU.

Con el NAFTA en vigor, México también comenzó a aumentar sus ventas a EE.UU. más rápidamente que las naciones centroamericanas. Las ganancias continuaron hasta el 2000, cuando EE.UU. ofreció a países caribeños y africanos de bajos sueldos algunos de los mismos beneficios que había concedido a México, con sueldos más altos, bajo el NAFTA. El año pasado, Estados Unidos firmó un acuerdo de comercio preferencial más amplio con el DR-CAFTA.

Mientras tanto, China ha desarrollado industrias de exportación de prendas de vestir sumamente competitivas, lo que le ayuda a convertirse en el productor mundial de bajo costo. En 2001, China se unió a la Organización Mundial del Comercio, precisamente cuando el grupo estaba deshaciendo el Acuerdo Multi-Fibra, las cuotas de textiles y prendas de vestir que los países ricos habían mantenido para proteger sus industrias de las importaciones. Con un campo de juego parejo, China recuperó la participación en el mercado a costa de México y Centroamérica.

Los empleos en las maquiladoras
Gráfica 3: Los textiles y las prendas de vestir tienen el crecimiento de empleo más rápido de las maquiladorasLa desviación del comercio creada por el NAFTA fue de beneficio para los trabajadores mexicanos en textiles y prendas de vestir. La comparación de los índices de empleo para los textiles y las prendas de vestir y otras industrias de las maquiladoras desde 1990 muestra que los empleos aumentaron de manera repentina cuando México tenía la ventaja del NAFTA e incrementó su participación en el mercado estadounidense (Gráfica 3). Mientras la economía estadounidense cobraba impulso después de julio de 2003, el empleo en todas las otras maquiladoras aumentó a un ritmo constante. Sin embargo, el crecimiento de empleo en los textiles y las prendas de vestir ha tambaleado (véase la caja).

Pero el empleo de este sector desde el NAFTA oculta los temores de una industria que está al borde de la desaparición. El auge impulsado por el NAFTA al principio le dio a la industria un gran empuje, pero no se pudieron sostener las ganancias. Aun con las disminuciones recientes, no obstante, el número de los empleos en textiles y prendas de vestir sigue siendo mucho más elevado que su nivel antes del pacto que otro empleo en las maquiladoras.

El NAFTA ya no proporciona mucho beneficio a los textiles y las prendas de vestir mexicanos. La desviación del comercio ha finalizado. Para demostrar esto, hemos creado un modelo económico que compara cual sería el resultado del empleo de la industria en dos escenarios—el primero suponiendo que el NAFTA continuara dando a México la misma ventaja que tenia antes de 2001, y la segunda suponiendo que el NAFTA no existiera.

Gráfica 4: Un escenario sin el NAFTA pronostica el empleo real en textiles y prendas de vestirTendríamos que controlar otras variables que pueden afectar el comercio de las prendas de vestir. La primera es la de los sueldos de fabricación en México, en EE.UU. y en algunos países asiáticos. Si la paga mexicana cayera en comparación con los sueldos estadounidenses o a los asiáticos, el empleo en las maquiladoras de textiles y prendas de vestir del país probablemente aumentaría. En un mundo global, cuando el costo de hacer negocios en un lugar es menos costoso que en otro, los productores se trasladan. La segunda variable es la producción estadounidense de las prendas de vestir. Al aumentar la producción en EE.UU., también aumentará en México. Esto sucede si las fábricas mexicanas de prendas de vestir son proveedoras a los productores estadounidenses o si la industria mexicana es impulsada por la misma demanda minorista que estimula el empleo estadounidense de prendas de vestir.

Usando nuestro modelo para 1980–2000, podemos calcular lo que sucedió en 2001–03 bajo dos escenarios. Descubrimos que el empleo en las fábricas mexicanas de textiles y prendas de vestir hubiera continuado aumentando de modo marcado si otros tratados comerciales no hubieran erosionado la posición de preferencia de México en el mercado estadounidense (Gráfica 4). Eliminando el NAFTA, sin embargo, produce un estimado del empleo en las maquiladoras de textiles y prendas de vestir que casi iguala la experiencia real de 2001–03.

Las mismas variables de provisiones, costo y demanda que alguna vez explicaron las fluctuaciones en el empleo de las maquiladoras mexicanas todavía parecen explicar mucho de lo que sucede. Las industrias mexicanas de exportación se continuarán beneficiando por estar en el umbral del mayor mercado consumidor del mundo. Pero para los textiles y las prendas de vestir, el NAFTA ya no es lo que era antes.

Es difícil pronosticar lo que sucederá con las maquiladoras mexicanas de textiles y prendas de vestir ahora que China y los países caribeños tienen rutas cada vez más abiertas al mercado estadounidense. Muchos analistas argumentan que México mantiene una ventaja competitiva por su capacidad de entregar productos a EE.UU. con más rapidez que China. Debido a que ambos países cosen ropas bajo contrato con marcas estadounidenses, puede ser que las ropas más modernas se fabriquen en México. De cualquier modo que se lo mire, la competencia será intensa.

Además de los textiles, las maquiladoras de nuevo están
en el sendero al crecimiento

El empleo en las maquiladoras de textiles y prendas de vestir ha continuado disminuyendo cuando el resto de la industria se está expandiendo. En general, el sector mexicano de ensamblaje para exportación ha estado añadiendo empleos desde que tocó fondo en julio de 2003 con 1,042,085 trabajadores, ajustado por temporada. El número de empleados más reciente se encuentra en 1,213,841 en junio.

El sector más fuerte ha sido el de productos químicos, con un aumento del 67.8 por ciento desde enero de 2003, seguido por los servicios al 45.1 por ciento, la electrónica al 25.4 por ciento, la maquinaria al 21 por ciento, los muebles al 17 por ciento y el transporte al 14.9 por ciento. Por el contrario, el de los textiles y las prendas de vestir ha disminuido un 15.6 por ciento durante el mismo periodo de tiempo.

El destino inestable del sector de las maquiladoras tiene implicaciones geográficas. La industria está creciendo en las ciudades fronterizas mexicanas que sirven a los fabricantes dominantes de EE.UU. Desde enero de 2003, por ejemplo, el empleo en las maquiladoras ha aumentado un 40.9 por ciento en Reynosa y un 25.8 por ciento en Ciudad Juárez. En otras partes, las industrias de las maquiladoras en las ciudades fronterizas han sido contenidas por varios impedimentos, como deficiencias en la infraestructura. El aumento de empleos en Matamoros fue del 2.8 por ciento. El empleo disminuyó un 30.8 por ciento en Piedras Negras y un 13.6 por ciento en Ciudad Acuña.

Debido a que las maquiladoras abastecen a las compañías estadounidenses, su empleo sube y baja según la producción industrial en Estados Unidos. El auge de la década de 1990 ayudó a propulsar el empleo a un número récord de 1,332,147 en octubre de 2000, justo antes de que la economía estadounidense entrara en recesión. Las maquiladoras volvieron a contratar trabajadores cuando la producción industrial estadounidense repuntó en 2003.

Empleo en las maquiladoras por sectores

Sobre el autor

Gruben es un vicepresidente y economista ejecutivo del Banco de la Reserva Federal de Dallas.

Notas

  1. The Customs Union Issue, por Jacob Viner, New York: Carnegie Endowment for International Peace; Londres: Stevens & Sons, 1950.
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