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Carta del presidente
Todos podemos ver las huellas de la globalización en nuestra vida cotidiana. Aparecen en nuestras compras, en nuestros trabajos, en nuestra cultura en evolución y en nuestros portafolios de inversión. Aunque el término globalización se ha definido de muchas maneras, en mi opinión sigue siendo malentendido tanto por el público en general como por los responsables de forjar políticas públicas.
Yo tomé las riendas del Banco de la Reserva Federal de Dallas hace tres años con la fuerte sospecha de que los modelos económicos utilizados para formular la política monetaria pasaban sistemáticamente por alto la globalización como un factor de importancia crítica para la economía. Esencialmente, estos modelos tratan a la economía como si las fronteras estuvieran cerradas y lo que ocurriese más allá de ellas fuera de poca importancia. En realidad, las fronteras se están abriendo cada día más y lo que ocurre alrededor del mundo es hoy más importante que nunca.
Entre los empresarios y empresarias a quienes yo conozco, nadie consideraría el abastecimiento de sus insumos o la venta de sus productos dentro de un marco exclusivamente doméstico. Hoy día todas las empresas radicadas en los Estados Unidos ven los mercados de capital desde una perspectiva global. Sin embargo, la imaginación de los forjadores de políticas parece estar frecuentemente constreñida por nuestras fronteras nacionales.
En el Banco de la Reserva Federal de Dallas, estamos reconsiderando esta perspectiva de una economía cerrada. Fue con gran orgullo que inauguramos durante el otoño pasado el Instituto de Política Monetaria y Globalización (Globalization and Monetary Policy Institute) con el fin de examinar las implicaciones para nuestra política resultantes del flujo menos restringido de productos, servicios, capital y mano de obra a través de las fronteras nacionales.
El Banco de la Reserva Federal de Dallas cuenta ya con un excelente equipo de economistas dedicados a investigar y monitorear nuestra economía dinámica. Con este nuevo instituto interno, intensificamos nuestro compromiso de realizar investigaciones innovadoras sobre asuntos clave de la globalización y la política monetaria. Nos esforzaremos por crear modelos mejores de comercio, flujos de capital e inmigración; explorar las maneras en que la demanda global afecta el precio de los productos; examinar las repercusiones de los grandes mercados laborales y de consumo en la China y en la India; calcular el impacto del comercio sobre la determinación de precios; y realizar otras investigaciones económicas de gran alcance.
Muchos de los académicos y profesionales más influyentes del mundo en materia de política monetaria han aceptado guiarnos y acompañarnos en este fascinante viaje intelectual. John B. Taylor, eminente catedrático de la Universidad de Stanford y Miembro de Número de The Hoover Institution, quien desarrolló la famosa Regla de Taylor para la formulación de políticas monetarias, preside nuestra Junta Asesora.
La lista de asesores incluye también a Charles R. Bean, Director Ejecutivo y Economista Jefe del Banco de Inglaterra; Martin Feldstein, Catedrático de Economía de la Universidad de Harvard y Presidente del National Bureau of Economic Research; R. Glenn Hubbard, Decano de la Facultad de Estudios de Postgrado en Comercio de la Universidad de Columbia y ex-Presidente del Consejo de Asesores Económicos; Otmar Issing, Presidente del Centro de Estudios Financieros de Alemania y ex-miembro de la Junta Ejecutiva del Banco Central Europeo; Finn Kydland, Catedrático de la Universidad de California en Santa Barbara, Consultor del Banco de la Reserva Federal de Dallas y ganador del Premio Nobel de Economía en 2004; Guillermo Ortiz, Gobernador del Banco de México; Kenneth S. Rogoff, Catedrático de la Universidad de Harvard, Miembro de Número de The Brookings Institution y ex-Director de Investigaciones del Fondo Monetario Internacional; y William White, Jefe del Departamento Monetario y de Economía del Banco de Liquidaciones Internacionales (BIS).
Mark A. Wynne, el Director del Instituto, ha organizado un personal de cinco economistas de tiempo completo y ha reclutado además a tres prestigiosos economistas para que participen como Miembros de Número Senior: Michael B. Devereux, de la Universidad de la Columbia Británica; Francis E. Warnock, de la Universidad de Virginia; y W. Michael Cox, Economista Jefe del Banco de la Reserva Federal de Dallas.
El Instituto de Política Monetaria y Globalización tiene como meta el desarrollo de las herramientas que los forjadores de políticas monetarias necesitan para lograr sus objetivos en el siglo XXI, cuando será de importancia crítica comprender lo que ocurre alrededor del mundo y no sólo en el ámbito nacional. La misión a la que se enfrenta el Instituto es desafiante, pero es una misión cuyo cumplimiento nuestros asesores, nuestro personal y nuestros académicos consideran imprescindible si deseamos que nuestra política monetaria sea efectiva en el futuro.
Éxito Internacional
El compromiso del Banco de la Reserva Federal de Dallas de investigar la globalización se extiende a los ensayos de nuestros informes anuales. En 2005, examinamos la manera en que la globalización disciplina la política pública y en 2006, la manera en que impacta la productividad y los costos. En el ensayo de este año —"La oportunidad llama: La venta de nuestros servicios al mundo"— Mike Cox y Richard Alm, nuestro escritor senior en materia de economía, impugnan la ansiedad que existe en torno a la globalización señalando un éxito de los Estados Unidos: su posición dominante en el sector de servicios.
Nuestro país exporta muchos más servicios que cualquier otra nación. Es más: la mayor parte de lo que vendemos en el exterior consiste en servicios altamente valorados: -ingeniería industrial, entretenimiento, atención para la salud, y la labor de arquitectos, abogados y otros profesionales. Nuestro creciente comercio en servicios apoya la creación de numerosos empleos bien remunerados.
Hemos desarrollado los conocimientos especializados en estos servicios para satisfacer las necesidades de nuestra propia economía, pero las oportunidades de exportarlos nunca han sido más favorables. Las tecnologías de la Edad de la Internet están reduciendo las limitaciones de tiempo y espacio, abriendo mercados globales para más servicios. De igual importancia es el hecho de que la demanda global aumentará con rapidez a medida que los consumidores en la China, la India y otras naciones en crecimiento rápido desplazan sus gastos de los productos a los servicios.
Un punto valioso del ensayo es su explicación de lo que los economistas denominan "la elasticidad de la demanda en función del ingreso", un concepto poderoso que puede ayudarnos a comprender mejor la globalización. Las elasticidades altas sugieren que el aumento en los ingresos dará como resultado un crecimiento rápido en el consumo global de muchos de los servicios en cuya producción descollamos.
En varias partes del ensayo se encuentran relatos que destacan a compañías de Texas describiendo sus estrategias para aprovechar el creciente mercado global de servicios. Laguarda.Low Architects, una empresa con sede en Dallas, diseñó un proyecto de categoría mundial en las orillas de la Bahía de Tokio. Los trabajadores especializados en obras sísmicas de Geokinetics Inc., una compañía de Houston, están participando en los esfuerzos de la industria del petróleo y gas por localizar reservas nuevas alrededor del mundo. El sistema de atención médica de Methodist Healthcare System en San Antonio, da tratamiento a 1,500 pacientes extranjeros cada año.
Los negocios globales son complejos y la oficina en Dallas de FTI Consulting ayuda a las compañías a enfrentar los desafíos que surgen en este ámbito. Fluor Corp., una firma de ingenieros y constructores radicada en Irving, es solamente una de las numerosas compañías multinacionales de Texas con operaciones a escala global. Pero hasta una pequeña empresa diseñadora de páginas en la Web en El Paso, ha encontrado un nicho en el mercado internacional para vender sus servicios en el extranjero. Muchas otras compañías de Texas han hecho lo mismo, y estoy seguro de que veremos más empresas ingresar también a estos mercados globales.
Las compañías de los Estados Unidos están listas para satisfacer la creciente demanda mundial por servicios —pero enfrentaremos competencia. Para mantenernos a la vanguardia en la industria de servicios, necesitaremos trabajadores bien educados y administradores hábiles; la formación de un número mayor de ellos será clave para la venta de nuestros servicios al mundo. En cada oportunidad que se me presenta, hago énfasis en la importancia de la educación para crear buenos empleos y mayores ingresos en este país —un punto que este ensayo destaca.
Nuestros servicios en casa
Mientras tratamos el tema de prestar buenos servicios, deseo expresar el orgullo profundo que siento por el éxito continuado de la Reserva Federal Dallas en sus áreas operacionales. En 2007, el Sistema de la Reserva Federal decidió que sus 22 instalaciones para el procesamiento de cheques en todo el país se consolidaran en solamente cuatro centros. El Banco de la Reserva Federal de Dallas será responsable del procesamiento de los cheques depositados en toda la región occidental de los Estados Unidos, lo cual nos permitirá hacer un papel de vital importancia en el funcionamiento ordenado del sistema de pagos de nuestra nación. Confío en la capacidad de nuestro personal y administradores encargados de procesar cheques para satisfacer los desafíos de esta consolidación mientras continúan ofreciendo el mismo servicio excepcional que han estado prestando a las instituciones financieras.
El año 2007 marcó el primer año completo en que nuestras operaciones de efectivo manejaron el volumen adicional originado por la consolidación de un centro de procesamiento de efectivo fuera del estado, y por el dramático crecimiento en depósitos internacionales. Como consecuencia, el Banco de la Reserva Federal de Dallas pagó y recibió una cifra récord de $121 mil millones en moneda nacional y extranjera.
En respuesta a las presiones experimentadas en los mercados de financiamiento a corto plazo, la Reserva Federal estableció una facilidad de subasta de valores a término (term auction facility —TAF) para ayudar a fomentar una diseminación eficiente de liquidez. En su calidad de instalación administrativa y de desarrollo para el sistema automatizado que los Bancos de la Reserva Federal utilizan para operaciones de ventanilla de descuento, a nuestro equipo en Dallas se le pidió que desarrollara con rapidez los recursos de software necesarios para apoyar las operaciones de la TAF.
La Reserva Federal y el Servicio de Administración Financiera del Tesoro de los Estados Unidos inauguraron en 2005 el programa Directo a Su Cuenta™, destinado a aumentar el número de pagos electrónicos y reducir la emisión de cheques de papel para las personas que reciben beneficios federales. El Banco de la Reserva Federal de Dallas apoya este programa sirviendo como la sede de un centro de llamadas y un sitio en la Web para Directo a Su Cuenta que maneja las inscripciones de depósitos directos. La participación mensual se expandió durante el año y en el mes de agosto, nuestro centro de llamadas procesó su millonésima inscripción.
Nuestros programas de divulgación y de educación pública continuaron ejerciendo un impacto sobre el Distrito Once. Nuestro personal organizó foros comunitarios en Austin, San Antonio, Laredo, Corpus Christi, Abilene, Las Cruces, McAllen y Amarillo. También planearon congresos y mesas redondas sobre la preservación de los derechos de los propietarios de vivienda y sobre la atención para la salud. En el 2007, nuestro programa altamente exitoso llamado Cómo Crear Riqueza, cuyo objetivo es enseñar principios sólidos de administración financiera, se inauguró en formato de CD-ROM. En 48 estados y en seis países se distribuyeron más de 70,000 cuadernos de trabajo para el programa Cómo Crear Riqueza, en inglés y en español, y 50,000 discos compactos.
Es un honor trabajar para, y en colaboración con, las mujeres y los hombres dedicados al servicio del Banco de la Reserva Federal de Dallas y sus sucursales en Houston, San Antonio y El Paso. Ellos, y sus colegas en los otros 11 Bancos de la Reserva Federal y en la Junta de Gobernadores en Washington, constituyen los pilares del Sistema de la Reserva Federal. Hasta ellos hago llegar mi agradecimiento por su apoyo y por la brillantez de su labor.
—Richard W. Fisher
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