Federal Reserve Bank of Dallas Web Site: www.dallasfed.org
Back to Entire Page View Back to Entire Page View
 
Economic Research Home
About Economic Research
Publications
Economists
The Economy in Action
Economic Data
Events
Globalization and Monetary Policy Institute
Resources and Links
E-mail Alerts
E-mail This Page
RSS Feeds
Podcasts
Videos
View Printer-friendly Page
Print-Friendly VersionInforme anual 2002

Mensaje del Director General

Uno de los fenómenos económicos recientes más importantes en Latinoamérica ha sido la baja inflación, a menudo resultado de políticas disciplinadas de los bancos centrales y mercados más abiertos. Debido a que la inflación en Latinoamérica no fue alta en 2002, aun en países en crisis, en donde alguna vez se disparaba regularmente, otros eventos han recibido más atención. Estos eventos, sin embargo, son parte de lo que hacen que la historia de la inflación sea digna de atención. Los movimientos de capital y de comercio más libres juegan papeles mucho más importantes de lo que se reconoce ampliamente.

Para Latinoamérica, el año 2002 empezó con una crisis, terminó con otra y todavía resistió otros episodios volátiles durante el ínterin. Entre mediados de diciembre de 2001 y mediados de enero de 2002, Argentina incumplió con $155 mil millones en su deuda pendiente, anunció tres regímenes de tipo de cambio, devaluó su moneda en un 100 por ciento y tuvo cinco presidentes. En febrero de 2002, el Bolívar se devaluó casi un 40 por ciento. El año terminó con Venezuela, sacudida por una crisis política y una huelga nacional, en una caída libre de la economía.

Entretanto, Brasil tuvo sus propias presiones que incluyeron un tipo de cambio flotante que se depreció un 75 por ciento contra el dólar entre febrero y octubre y después se apreció un 12 por ciento entre octubre y finales de diciembre. Debido mayormente al nerviosismo de la elección presidencial, la brecha (spread) del Índice de Bonos de Mercado Emergente de Brasil sobre las tasas del Tesoro de los EE.UU. se movió de casi 800 puntos base en enero a casi 2,300 en octubre y cayó a casi 1,400 para finales del año. Mientras tanto, la economía de México, cada vez más ligada al sector manufacturero de los Estados Unidos, siguió el paso de la lenta tasa de crecimiento de los Estados Unidos pero sí creció en el 2002.

Los países más grandes con metas de inflación, Brasil y México, fracasaron en lograr sus objetivos. Al tratar de lograr sus objetivos, sin embargo, Brasil diseñó un aumento de 700 puntos de base en su tasa de interés Selic de referencia entre septiembre y diciembre. México trabajó fuerte hacia un objetivo que no se alcanzó, solamente por los incrementos en los precios de los servicios públicos administrados por el gobierno.

Las tasas de inflación de diciembre a diciembre en los países que operan con metas de inflación, incluidos Chile, Colombia y Perú, estuvieron relativamente bajas según los estándares de los 20 años pasados, aun cuando la transferencia de la depreciación del tipo de cambio de Brasil contribuyó a un aumento del 14 por ciento en ese país.

La inflación y el expansionismo monetario estuvieron impresionantemente bajos en los países en crisis, aunque la inflación realmente no estuvo tan baja. Argentina aparentó tener el mayor potencial para una explosión de inflación alta. Repentinamente, la nación se empapeló con instrumentos de deuda de baja denominación que circularon como moneda. El gobierno central de Argentina empezó a emitir el patacón, que lucía y se sentía como dinero. Las provincias de Argentina hicieron lo mismo. La provincia de Santa Cruz, hogar del ex presidente Carlos Menem, emitió instrumentos de deuda con el retrato de Eva Perón. Algo, sin embargo, contuvo la inflación a un 41 por ciento entre diciembre de 2001 y diciembre de 2002, comparado con los aumentos de precios sustancialmente más altos que 1,000 por ciento entre diciembre de 1989 y diciembre de 1990.

En forma similar, a pesar de los esfuerzos persistentes de Venezuela para reducir su deuda sin incrementar los impuestos, los extremos del expansionismo monetario que podrían haber ocurrido una década antes, nunca se materializaron. Los controles de precios en Venezuela hacen que las comparaciones sean difíciles, pero los datos sobre expansiones monetarias nos dan una idea de lo que estaba pasando. De diciembre de 1990 a diciembre de 1991, Venezuela aumentó su agregado monetario M1 en 54 por ciento. En circunstancias muy parecidas en cuanto a tensión entre diciembre de 2001 y diciembre de 2002, la monetización se desarrolló rápidamente por estándares actuales de Brasil, Chile y México. Pero a 18 por ciento, la tasa de expansión monetaria de Venezuela todavía era solamente un tercio de lo que fue a principios de los 1990s.

Apertura e inflación
Diferentes factores explican la inflación, o su ausencia, en diferentes países. Mucha evidencia econométrica sugiere que la deflación en los Estados Unidos se debe mayormente a avances tecnológicos. En contraste, en Europa la causa principal es un excedente en la fuerza laboral que mantiene los salarios bajos.

Sin embargo, entre las relaciones menos mejor entendidas observadas entre la inflación y otras variables, algunas de las más robustas involucran no solamente la apertura a flujos de capital y comercio, sino también la liberalización de capital y las cuentas corrientes. Los economistas de CLAE ofrecen evidencia de que estos factores no solamente están ligados sino que la liberalización va al frente y le sigue la reducción en la inflación. Esto vuela en la cara del pensamiento de algunos analistas, por razones que son comprensibles.[1] Si surgiera un enorme flujo repentino no esterilizado de capital dentro de un país, sería una señal de una expansión monetaria fuera de control, ¿cómo podría la liberalización de la cuenta capital ser anti inflacionaria? Sin embargo, entre más abiertos sean los mercados de capital, más fácil será que los activos vayan al extranjero cuando las políticas domésticas erosionarían localmente su valor. La sustitución de la moneda se hace más fácil. Como resultado, la tasa de inflación que maximiza el señoreaje cae. Las reacciones a este nuevo cálculo podrían incluir una política monetaria más estricta, o por lo menos, una política monetaria más estricta de lo que podría de otra forma ser, o hacer que el banco central sea autónomo.

Latinoamérica ha hecho grandes logros hacia una mayor apertura para flujos de capital internacional en los últimos 15 años. La conexión persistente entre la liberalización de la cuenta capital y una inflación más baja sugiere que esta relación contribuye significativamente a las tasas de inflación relativamente más bajas que se miran en los países en crisis de la región. Además, aun cuando la liberalización oficial del mercado de capitales es lenta, los avances tecnológicos aún podrían hacer el capital más libre. De acuerdo con las conclusiones del famoso documento de Stijn Claessens, Michael Dooley y Andrew Warner, todo el capital es ahora capital “caliente.”[2] Ya sea legal o ilegal, el movimiento de capital más libre intensifica la competencia monetaria, la habilidad del capital para reubicar puede imponer mayores consecuencias cuando un gobierno busca la inflación de su moneda y otro no.

La cuenta corriente y la inflación
La inflación también cae cuando se abre la cuenta corriente. A finales de los 1990, alguna literatura económica afirmó que la regularidad estadística que conectaba la apertura de la cuenta corriente y la inflación en realidad no era tan regular. De acuerdo con algunos, la conexión solamente reflejaba factores peculiares para los países muy endeudados durante la gran crisis de deuda de los 1980. Este detalle estuvo supuestamente escondido en las estimaciones previas que habían tomado como muestra un gran número de distintos tipos de países sin desagregarlas correctamente. Los países que no estaban altamente endeudados, de acuerdo con estos economistas, no mostraban esta relación.

Esta interpretación fue debatida fuertemente aún entonces y continúa siendo cuestionada. Las investigaciones por parte de los economistas de CLAE muestran que en los 1990 la relación inversa entre la cuenta corriente o apertura comercial y la inflación y aún entre la liberalización comercial y los cambios en la inflación, se aplicaban a los países ricos, los países pobres, los países altamente endeudados y los países que no están altamente endeudados. Estas investigaciones también demuestran que la relación negativa entre la apertura de la cuenta corriente y la inflación se ha fortalecido en general desde los 1980.

Un acuerdo sobre un paradigma para explicar el vínculo negativo entre la apertura de la cuenta corriente y la inflación está menos diseminado ahora que hace una década. Sin embargo, más comercio obviamente significa más oportunidades para que los negocios subestimen el valor de sus exportaciones y exageren el valor de sus importaciones. Esto ofrece más sendas para dejar bienes en el exterior y crear oportunidades para la sustitución de la moneda y competencia de la misma, así como la apertura de la cuenta de capital lo hace en otras formas.

Algunos de los países más grandes de Latinoamérica todavía no tienen mucho comercio. Pero tanto las importaciones y el comercio total como una parte del producto interno bruto ajustados al poder adquisitivo, una medida común de la apertura comercial, han aumentado marcadamente en los últimos 20 años. Durante 1986-90 y 1996-2000, el comercio como parte de este PIB ajustado aumentó casi un cuarto en Argentina, casi un tercio en Brasil y casi la mitad en México. Las razones de Venezuela y Chile no incrementaron pero siempre han sido altos.

Mientras el capital y la liberalización de la cuenta corriente podrían no haber sido los únicos factores que bajaron la inflación en Latinoamérica en la década pasada, la magnitud de las relaciones negativas entre ellos sugiere que han sido importantes para hacer la inflación menos notable. Operar con metas de inflación, la fluctuación libre de los tipos de cambio, los avances tecnológicos en las finanzas internacionales y la desinflación en los países industrializados han tenido un efecto y las políticas que han dado como resultado las liberalizaciones de capital y de la cuenta corriente podrían haber sido determinadas junto con estos factores. El vínculo entre la liberalización y la inflación, sin embargo, parece claro.

— 

William C. Gruben
Director General
Center for Latin American Economics


Notes

  1. Consulte Rodrik, Dani (1998), “Who Needs Capital-Account Convertibility?” Harvard University (Cambridge, Mass., febrero).
  2. Claessens, Stijn, Michael P. Dooley, y Andrew Warner (1995), “Portfolio Capital Flows: Hot or Cold?” World Bank Economic Review 9 (Enero): 153–74.
Return to the top of the page.
Indice de Informe anual
Mensaje del Director General
Investigación y análisis breves
Otras actividades
Publicaciones, documentos y presentaciones
Informe anual 2002 en inglés