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Investigación y análisis
breve
El personal de CLAE, los eruditos
visitantes y sus coautores dirigieron una investigación
sobre temas relacionados con la cuenta corriente y la
crisis financiera, servicios bancarios, flujos de capital
y liberalización de la cuenta capital, migración
ilegal, la economía informal y la interacción
de las presiones políticas y económicas.
El trabajo incluyó documentos de trabajo de CLAE
y del Departamento de Investigación y artículos
presentados para publicación en libros y periódicos
del exterior. Los miembros del personal del centro también
contribuyeron con la Economic and Financial Review
y Southwest Economy del Dallas Fed.
Tipo de cambio, cuenta corriente
y crisis financiera
Algunas de las investigaciones
y análisis más extensos del CLAE han sido
sobre el tipo de cambio, cuenta corriente y crisis financiera.
Latinoamérica ofrece algunos de los ejemplos
mejores conocidos en el mundo de tales crisis, pero
aun el estudio de los eventos financieros latinoamericanos
de más bajo perfil nos ayuda a entender cómo
operan estos fenómenos.
“Argentina’s
Recovery and Excess Capital Shallowing of the 1990s”
(“La Recuperación de Argentina y La Insuficiente
acumulación de capital de los 1990”) trata
sobre una de las crisis financieras más ampliamente
conocidas. Finn Kydland y Carlos Zarazaga prueban las
diferencias entre cómo la economía de
Argentina habría operado en los 1990s si hubiera
seguido los supuestos neoclásicos estándar
de mercado libre y cómo realmente actuó.
Kydland y Zarazaga encuentran
que las tasas de crecimiento de la productividad de
Argentina durante los ‘90 generaron niveles de
inversión más bajos que lo que hubiera
generado una economía neoclásica. Debido
a este desarrollo debajo del valor propio de capital
físico, la “insuficiente acumulación
de capital” del título del documento, una
base para la expansión sostenida no se materializó.
Esto parece ser una razón por la que Argentina
no se pudo recobrar del desplome económico y
la crisis financiera que todavía reina en el
país.
En otra comparación del
modelo con el comportamiento idealmente neoclásico,
Kydland y Zarazaga examinan la extensa crisis del país
en los 1980. “Argentina’s Lost Decade”
(La Década Perdida de Argentina) trata sobre
lo que complicó los esfuerzos del país
para escapar a una depresión después del
colapso en los precios de exportación de Argentina
y una severa crisis en el crédito mundial. En
la pieza de insuficiente acumulación de capital
del autor, las distorsiones que desanimaron la inversión
hicieron que el crecimiento sostenido fuera cada vez
más difícil durante los 1990. El estudio
de los economistas de la crisis de Argentina en los
1980 sugiere que las características de los mercados
de capital de la nación jugaron un papel importante
en esa década.
“Argentina’s Lost
Decade” (La Década Perdida de Argentina)
descubre que debido a que el país tiene mercados
de capital relativamente abiertos, la caída de
la inversión total necesaria para alcanzar un
equilibrio post crisis es grande comparada con aquella
de países financieramente más cerrados.
En estos últimos, las bajas económicas
reducen las tasas de interés. Debido a que la
inversión sube cuando las tasas de interés
bajan, una baja en la tasa de interés amortigua
lo que de otra manera sería un colapso en la
inversión. Pero en un mercado abierto de capitales
como el de Argentina, el mismo resultado de caída
no haría bajar tanto las tasas de interés.
Las interconexiones financieras internacionales que
son el resultado de una apertura del mercado de capitales
significan que las tasas de interés locales están
determinadas en mayor medida por las tasas mundiales
que por la oferta local y los factores de demanda. Debido
a que los mercados de crédito mundial impidieron
el deterioro de los precios de crédito locales,
la inversión no tuvo amortiguamiento y cayó
aún más en los 1990. Las rigideces del
mercado laboral fueron un segundo problema de ajuste
en los 1980. La flexibilidad del mercado laboral pudo
haber llevado a un crecimiento mayor a largo plazo,
pero los pagos del gobierno desanimaron los cambios
de trabajo.
El documento “Banking and
Currency Crisis Recovery: Brazil’s Turnaround
of 1999” (Los servicios bancarios y la recuperación
de la crisis de la moneda: Cambio de posición
de Brasil en 1999) tiene un enfoque diferente. William
Gruben y John Welch examinan cómo Brasil emergió
tan rápidamente de los problemas económicos
que estuvieron alrededor de su devaluación de
1999.
La crisis de Brasil del tipo de
cambio clásico involucró déficits
persistentes y expectativas del mercado financiero que
pronosticaban que vendrían más déficits
Lo que hizo que el cambio de posición después
de la devaluación fuera tan rápido fue
que el sistema bancario se había estado fortaleciendo
constantemente durante cinco años, el resultado
de un incremento en la autoridad reguladora y supervisora
de Brasil para reforzar las prácticas bancarias
sólidas. Para asegurar que los bancos con problemas
contaran con suficientes fondos para amortizar a los
nerviosos depositantes, las regulaciones de capitalización
se hicieron más estrictas que aquellos del Acuerdo
de Basilea y a continuación se fortalecieron
aún más.
Adicionalmente, la preocupación
por la inactividad del sector privado motivó
a los bancos brasileños a bajar sus tasas para
préstamos como una parte del total de activos
y convertirlos en papel del gobierno. Cuando la megadevaluación
sucedió, el gobierno había creado una
forma de proteger la mayoría de las obligaciones
extranjeras del sector privado. Como resultado, la devaluación
no disparó la ola de incumplimientos de pago
que ocurren durante muchas crisis de tipo de cambio.
De todas maneras, los bancos ya se habían llevado
lejos sus carteras de préstamo del sector privado.
Su pesada capitalización significaba que los
bancos habrían estado bien protegidos aun si
los incumplimientos de pago de préstamos hubieran
crecido rápidamente. Este ambiente permitió
al banco central seguir políticas lo suficientemente
restrictivas para asegurar a los potenciales inversionistas
que la inflación o mayor devaluación no
afectaría el valor de sus fondos. Luego que colocar
esta base, y que los mercados estaban convencidos que
era permanente, el crecimiento podría continuar
rápidamente.
En el documento “Yesterday’s
Crisis Countries: Where Are They Now?” (Países
en crisis pasadas: ¿Dónde están
ahora?) Gruben explora aún más las interconexiones
entre las instituciones financieras, los mercados financieros
y las crisis de los tipos de cambio. A diferencia de
Brasil, muchos países en crisis se dividieron
entre la estabilización de sus tasas de inflación
y tipos de cambio con políticas de moneda dura
y la disminución de los problemas de préstamos
inoperantes de sus bancos con políticas monetarias
más blandas. Después de la indecisión
inicial durante la Crisis Tequila de 1994-95, México
se fue por el camino de la moneda dura y le dio vuelta
a su economía rápidamente. Indonesia persiguió
políticas de monedas blandas acentuadas por episodios
intermitentemente más rígidos. El resultado
no fue solamente una recuperación más
lenta que la de México, sino uno que ocurrió
en gran medida sólo por un aumento en los precios
del petróleo a nivel mundial.
No todas las grandes devaluaciones
del tipo de cambio ocurren bajo condiciones de crisis.
Algunas son simplemente movimientos fiscales que mientras
reflexionan sobre los problemas, se desarrollan bien
antes del comienzo de presiones financieras graves.
En “Venezuela Addresses Economic Stress”
(Venezuela aborda la presión económica),
Gruben y Sherry Kiser observan que mucho del ingreso
del gobierno es en dólares. Debido a que una
gran parte de la deuda venezolana está regularmente
denominada en moneda local (bolívares), el gobierno
algunas veces parece devaluar su moneda casi casualmente,
como una forma de disminuir el valor del dólar
de su deuda. Cuando el dólar ha sido estabilizado
y después devaluado, la porción del ingreso
gubernamental denominado en dólares requerido
para darle servicio a la deuda denominada en bolívares
cae.
Servicios bancarios
La investigación de
los servicios bancarios, particularmente en lo que aplica
a las crisis y a las insuficiencias de crédito,
siempre es un componente importante de la investigación
del CLAE. En el documento “When Does Financial
Liberalization Make Banks Risky? An Empirical Examination
of Argentina, Canada, and Mexico,” (¿Cuándo
hace la liberalización que los bancos sean riesgosos?
Un examen empírico de Argentina, Canadá
y México), Gruben, Koo y Moore examinan conexiones
entre la ausencia de disciplina del depositante (en
las que los depositantes retiran su dinero de los bancos
con problemas de calidad de activos) y préstamos
riesgosos. Esta conexión no se mantiene invariablemente.
Pero cuando las liberalizaciones de la política
bancaria del gobierno o las privatizaciones de los bancos
motivan a los bancos a competir por participación
en el mercado, la relación inversa entre la disciplina
del depositante y los préstamos riesgosos tiene
éxito.
El documento “Banking and
Finance in Argentina in the Period 1900–35”
(Los servicios bancarios y las finanzas en Argentina
en el período 1900–35), por Leonard Nakamura
y Carlos Zarazaga, muestra las consecuencias de la evolución
involuntaria de Argentina de la dependencia de las finanzas
extranjeras (principalmente Gran Bretaña) a una
relativa auto suficiencia. Las finanzas locales no llenaron
el vacío que dejó el descenso de Londres
y el descalabro del sistema financiero mundial en el
período inter guerra. Ni la Bolsa de Buenos Aires
ni los bancos privados locales se desarrollaron lo suficientemente
rápido para reemplazar totalmente a los inversionistas
británicos como canales eficientes para el financiamiento
de la inversión privada. Consecuentemente, los
fondos argentinos que se podían invertir se fueron
concentrando crecientemente en una sola institución,
el Banco de la Nación Argentina. Esto creó
una estructura financiera desequilibrada vulnerable
a búsqueda de alquileres y captura autoritaria
(gubernamental). Sin embargo, varias medidas, incluyendo
reservas de oro, tasas de interés, oferta de
dinero, crédito bancario y capitalización
del mercado de corporaciones locales, dan fe del alto
nivel de desarrollo financiero de Argentina.
Flujos de capital y liberalización
de cuentas de capital
Los flujos de capital y la
liberalización de cuentas de capital a menudo
están estrechamente relacionados en Latinoamérica
a servicios bancarios comerciales, pero investigaciones
recientes del CLAE tratan el tema con respecto a servicios
de la banca central.
En el documento “Capital
Account Liberalization and Inflation” (La liberalización
de la cuenta capital y la inflación), Gruben
y Darryl McLeod hacen un reto a la disputa de que la
apertura de la cuenta capital hacia los flujos de fondos
extranjeros genera los arranques de la inflación.
Si el resultado principal de la liberalización
de la cuenta capital fuera simplemente afluencia de
fondos extranjeros que crearan grandes incrementos en
la reserva de dinero, eso en realidad sería posible.
Después de todo, la inflación es mucho
dinero persiguiendo muy pocos bienes. Pero cuando los
flujos y afluencias de capital internacional son posibles,
los inversionistas pueden mover sus activos de un país
donde la política monetaria se ve amenazadora
hacia un país con políticas menos confiscatorias
y más estables. Los mercados de capital abiertos
permiten a las monedas competir más intensamente.
Esta competencia significa que la habilidad del banco
central de inflar su moneda está mucho más
limitada que cuando la cuenta capital está cerrada,
por lo tanto, la inflación podría en promedio
ser más baja.
Eso es exactamente lo que
Gruben y McLeod descubren en un estudio de 114 países
que incluye a la mayoría de países en
Latinoamérica. No solamente existe una relación
negativa entre la apertura de la cuenta capital de una
nación y su tasa de inflación, sino también
existe una relación negativa entre el acto de
apertura de la cuenta capital y los cambios en la inflación.
Inmigración indocumentado
El tema de la inmigración
indocumentada es de especial interés en el Undécimo
Distrito de la Reserva Federal, el cual comparte más
de 1,000 millas de frontera con México. La mayor
parte de las investigaciones bancarias acerca de la
inmigración indocumentada trata acerca de la
inmigración hacia los Estados Unidos de América
desde México.
La inmigración indocumentada
ha aumentado junto con la vigilancia en la frontera
en los Estados Unidos por más de treinta años,
llevando a algunos a la conclusión de que las
políticas de vigilancia en la frontera de los
Estados Unidos no han sido efectivas. En el documento
“Coyote Crossings: The Role of Smugglers in Illegal
Immigration and Border Enforcement” (Cruce con
coyotes: El papel de los contrabandistas en la inmigración
indocumentada e imposición de leyes de vigilancia
en la frontera), Mark Guzmán, Joseph Haslag y
Pia Orrenius ofrecen un punto de vista alternativo,
extendiendo la literatura al incorporar tanto la práctica
del contrabando de personas como un papel para ingresos
que no son salario en un modelo dinámico de equilibrio
general de dos países.
Los autores definen las condiciones
en las que dos equilibrios firmes de estado, o patrones
persistentes de inmigración, pueden existir.
En un patrón, el capital físico de los
EE.UU. es relativamente bajo y la inmigración
indocumentada es alta. En el otro, el capital físico
es relativamente alto y la inmigración indocumentada
es baja. Para evaluar como trabajaría el sistema,
los autores hacen un modelo de dos tipos de impacto:
un impacto positivo de la tecnología hacia los
servicios de contrabando y un incremento en la imposición
de leyes de vigilancia en la frontera. En el estado
estable de capital bajo, la razón de capital-trabajo
desciende con el progreso tecnológico en contrabando
y aumenta la inmigración indocumentada. En el
estado estable de capital alto, un impacto tecnológico
es la causa de que la razón de capital-trabajo
aumente y el efecto en la inmigración sea indeterminado.
Los autores muestran que un aumento en la imposición
de leyes de vigilancia en la frontera es cualitativamente
equivalente a un impacto negativo en la tecnología
al contrabando. Asimismo, muestran que un país
desarrollado nunca escogería niveles bajos de
imposición de leyes de vigilancia en la frontera
en lugar de una frontera abierta. Más aun, un
alto nivel en la imposición de leyes es óptimo
solamente si éste disminuye significativamente
la acumulación de capital. Los economistas también
encuentran que bajo ciertas condiciones un incremento
en la tecnología de contrabando conducirá
a una disminución en el nivel de la imposición
óptima de leyes.
En el documento “Do Amnesty
Programs Encourage Illegal Immigration? Evidence from
IRCA” (¿Los programas de amnistía
fomentan la inmigración indocumentada? Evidencia
de IRCA), Orrenius y Madeline Zavodny examinan si el
permitir que ciertos inmigrantes indocumentados se legalicen
lleva a una inmigración indocumentada adicional.
El estudio se enfoca en los efectos de la 1986 Immigration
Reform and Control Act (IRCA) (Ley de control y reforma
inmigratoria de 1986) (IRCA, por sus siglas en inglés),
la cual otorgó amnistía a más de
3 millones de inmigrantes indocumentados. El miedo de
las personas que cruzaban ilegalmente la frontera de
México-Estados Unidos disminuyó inmediatamente
después de la promulgación de la ley pero
retornó a su normalidad durante el período
en el que los inmigrantes ilegales podían pedir
amnistía y los años subsiguientes. Más
aun, el miedo no aumentó durante el período
de solicitud, como se esperaría si las personas
migraban a los Estados Unidos para solicitar amnistía
de forma fraudulenta.
Esto sugiere que el programa de
amnistía no fomentó la inmigración
indocumentada. La ley IRCA redujo el miedo de los inmigrantes
ilegales a corto plazo, tal vez porque después
de la promulgación de la ley, los inmigrantes
potenciales pensaron que podría ser más
difícil cruzar la frontera o conseguir un trabajo
en los Estados Unidos. A pesar de las predicciones de
algunos legisladores, la amnistía también
parecía no fomentar la inmigración indocumentada
a largo plazo con la esperanza de otro programa igual.
Otro documento de Orrenius–Zavodny
“Self-Selection Among Undocumented Immigrants
from Mexico” (La autoselección entre inmigrantes
indocumentados de México), examina qué
es lo que decide quien emigra y cuándo en términos
de niveles de destrezas. Los resultados muestran que
los factores de empuje, como las bajas en la economía
mexicana, tienen la mayor influencia sobre si los trabajadores
altamente calificados migran a los Estados Unidos desde
México. Los factores de atracción, tales
como salarios altos, tienen un efecto mayor en los trabajadores
menos calificados. Otras cosas se igualan, cuando una
baja económica golpea a México, la cantidad
de inmigrantes indocumentados que dejan México
para ir a los Estados Unidos aumenta y la parte de inmigrantes
que están altamente calificados aumenta. Cuando
México experimenta un alza económica,
otras cosas se igualan, la cantidad de trabajadores
indocumentados que van hacia los Estados Unidos desde
México baja, pero la parte de trabajadores con
pocas destrezas aumenta. Cuando el salario mínimo
aumenta en los Estados Unidos, la cantidad de trabajadores
indocumentados de México aumenta y la parte de
los trabajadores que tienen pocas destrezas aumenta.
Además, entre más estricta sea la imposición
de leyes de vigilancia en la frontera es más
alto el nivel de habilidades del trabajador indocumentado
promedio. El acceso a una red de previos indocumentados
parece disminuir el costo de migrar, pero no tiene efecto
diferencial en el nivel de destrezas.
La economía informal
Un importante aspecto de
la investigación del CLAE involucra los problemas
que presentan los sectores informales a las economías
de países en desarrollo.
En el documento de Erwan Quintin,
“Contract Enforcement and the Size of the Unofficial
Economy” (El cumplimiento del contrato y el tamaño
de la economía informal) se describe un modelo
de economía en el que el tamaño del sector
informal disminuye cuando aumenta el cumplimiento de
contratos financieros en el sector formal. El documento
evalúa cómo la disponibilidad de intermediación
financiera para los agentes que de otra manera operarían
en el sector informal podría motivarlos para
operar en el sector formal.
En este modelo, los agentes que
operan en el sector informal pueden evadir impuestos,
pero no tienen acceso a un cumplimiento de contratos
oficiales y por lo tanto sus oportunidades de préstamo
están mucho más reducidas. Quintin compara
las implicaciones cuantitativas del modelo con la evidencia
de la producción del sector informal en los países
en desarrollo. Él encuentra que la imposición
de leyes fiscales por sí sola no puede generar
un sector grande que no es oficial, pero las imperfecciones
contractuales pueden hacerlo y explican varias características
típicas de la organización de producción
en los países en desarrollo.
El documento “Are Labor
Markets Segmented in Argentina? A Semiparametric Approach”
(¿Están fragmentados los mercados laborales
en Argentina? Un acercamiento semiparamétrico)
evalúa la hipótesis de que los trabajadores
en el sector informal ganan salarios más bajos
de lo que ganarían en el sector formal. Utilizando
varias definiciones de empleo informal, Sangeeta Pratap
y Quintin encuentran que en promedio, los salarios del
sector formal son más altos que los salarios
del sector informal. Pero el tema es más complicado
de lo que parece al principio. Al aplicar pruebas paramétricas,
los autores encuentran que una prima del salario del
sector formal permanece aún después de
controlar las características individuales y
de establecimiento. Sin embargo, el enfoque paramétrico
da como resultado problemas econométricos que
pueden solucionarse con métodos semiparamétricos.
Con tales métodos, los estimados de la prima
del sector formal son pequeños, estadísticamente
insignificantes o hasta negativos. Esto quiere decir
que una vez los autores corrijan los problemas econométricos,
no encuentran evidencia de la segmentación de
los mercados laborales de Argentina junto con las líneas
del sector formal versus del sector informal. Los trabajadores
del sector informal no ganan menos después de
que los niveles de destreza se toman en cuenta.
Un estudio relacionado desarrollado
por Pedro Amaral y Quintin, “The Implications
of Capital–Skill Complementarity in Economies
with Large Informal Sectors” (Las Implicaciones
de la Complementariedad entre la Destreza y el Capital
en Economías con Grandes Sectores Informales),
observa que los trabajadores del sector formal en la
mayoría de los países en desarrollo tienen
más experiencia, educación y salarios
más altos que los trabajadores en el sector informal.
Mientras es común pensar que los trabajadores
con pocas destrezas enfrentan barreras para ingresar
en el sector formal, existe poca evidencia directa de
que estas barreras son lo suficientemente importantes.
El documento de Amaral y Quintin
describe un modelo con diferencias importantes entre
los trabajadores formales e informales aunque los mercados
laborales son perfectamente competitivos. En equilibrio,
el sector informal enfatiza el trabajo poco calificado
ya que los gerentes informales tienen menos acceso al
financiamiento externo, por eso ellos sustituyen la
mano de obra poco calificada por capital físico.
Los problemas de cumplimiento de contratos financieros
discutidos en el documento anterior de Quintin se expresan
por sí mismos en el documento de Amaral y Quintin
a través de la mezcla de mano de obra que las
empresas del sector informal utilizan, comparado con
lo que ellos escogerían en un mundo donde el
crédito está disponible y todas las firmas
operan en el sector formal.
Presiones políticas y
las economías latinoamericanas
La interacción de
las presiones políticas y económicas ha
sido otro enfoque del CLAE. En el documento “Is
Mexico Ready to Roar?” (¿Está México
listo para rugir?) Quintin compara a México con
los tigres del este de Asia, señalando que en
1965 el ingreso per capita de Corea era la mitad del
de México, pero ahora es más del doble
que el de ese país. Algunas razones para el cambio
son obvias. Corea ha invertido mucho más en educación,
planta y equipo. México cobra mucho menos impuestos
como una parte del PIB, aún menos que muchos
países latinoamericanos, y así gasta menos
como una parte del PIB. Tanto como la mitad de la economía
de México no paga impuestos, dejando la carga
financiera al resto.
Una causa principal del problema
es el débil cumplimiento de los contratos por
parte del gobierno mexicano entre partes del sector
privado, lo que hace que las instituciones financieras
no quieran hacer préstamos a ese sector. Esto,
a cambio, desanima a los potenciales contribuyentes
fiscales para pagar impuestos. En otros países,
una razón importante para que las empresas ingresen
en el sector privado es para poder producir recibos
fiscales y otros documentos que les permitirán
prestar dinero.
Los problemas políticos
también son el punto central en el artículo
de Zarazaga y Kiser “Latin American Market Reforms
Put to the Test” (Las reformas del mercado latinoamericano
puestas a prueba). Consistente con el teorema del segundo
mejor, ellos observan que la introducción de
reformas en algunos mercados pero no en otros, no es
necesariamente mejor que una pequeña intervención
gubernamental en todos ellos. Mientras Latinoamérica
ha progresado mucho en la liberalización financiera
y comercial, los gobiernos de la región carecen
del compromiso político para desregular los mercados
laborales. El resultado es insuficientes trabajos para
trabajadores desplazados por las liberalizaciones comerciales.
En el documento “The Politics
of Brazil’s Financial Troubles” (La política
de los problemas financieros de brasil), Gruben y Quintin
muestran cómo el miedo en el mercado con respecto
a las elecciones presidenciales del año 2002
aumentó rápidamente las tasas de interés
y suprimió los tipos de cambio en Brasil, aumentando
la volatilidad del costo para hacer negocios.
En “Financial Globalization:
Manna or Menace? The Case of Mexican Banking”
(La globalización financiera: ¿Maná
o amenaza? El Caso de los Servicios Bancarios de México)
se describe cómo la Crisis del Tequila de México
a mediados de los 1990 provocó una presión
política para abrir el sistema bancario de la
nación a propietarios extranjeros. Después
de prohibiciones que duraron décadas sobre cualquiera
con la excepción de algunas compañías
matriz extranjeras casi cuatro quintos de los activos
bancarios mexicanos ahora son controlados por empresas
extranjeras. A pesar de la preocupación acerca
de la propiedad extranjera, Robert Bubel y Edward Skelton
encuentran que el resultado ha sido la eficiencia y
la adecuación de capital.
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